Cuando tecnología quiere decir e-Learning

En los últimos días he tenido la oportunidad de intercambiar impresiones con muchas personas relacionadas con la teleformación o e-learning, términos que consideraremos sinónimos. Esta posibilidad, como siempre permite el intercambio libre de opiniones, ha enriquecido mi percepción y consideración de esta modalidad formativa, que se muestra actualmente como la más demandada por aquellos alumnos que quieren conseguir una especialización añadida a su trayectoria profesional, y me ha hecho reflexionar sobre los criterios que se valoran a la hora de determinar la calidad de la formación on-line.

Se considera superado el Tecnocentrismo, corriente que se convirtió en hegemónica en los primeros años de desarrollo del e-learning, y que defendía como criterio suficiente para el éxito de una acción formativa la calidad de la tecnología disponible. Esta visión pronto se descubrió incapaz de promover, como elemento único y principal, el éxito en el aprendizaje de sus destinatarios.

Perdido el protagonismo de la tecnología, se centraron los esfuerzos en potenciar la calidad y variedad de los contenidos transmitidos a través de la plataforma virtual, corriente que recibió el nombre de Infocentrismo. Esta tendencia considera suficiente para la conquista del éxito la elección, secuenciación y presentación de los contenidos, como piedra angular de sus acciones teleformativas. Sin embargo, también se ha demostrado insuficiente, al basarse en la transmisión del conocimiento sin incidir en la práctica del alumno, y abrir la brecha entre “saber” y “hacer”.

Abocada al fracaso la formación diseñada en base a estas dos tendencias, cabe preguntarse ¿realmente se han desechado? ¿Con qué o quién se ha cubierto ese hueco? ¿Es sobre el teletutor sobre quien se deposita ahora la esperanza? ¿Es su rol de guía y orientador quien completa el escenario para conducir al alumno hasta el aprendizaje?

Sin embargo, con demasiada frecuencia estas preguntas no reciben respuesta. El silencio invade el espacio que debiera ocupar el teletutor como supervisor e interlocutor de la comunicación que nos permiten las variadas herramientas del campus virtual. El feedback del tutor, en determinados diseños de teleformación, se sustituye por FAQ`s, que con mejor o peor suerte intentan contestar las dudas que puedan surgirle al alumno, o por asistentes virtuales, que siempre con una excelente disposición, eso sí, no consiguen aportarnos la confortable sensación de la escucha del otro, a pesar de su apariencia humana. Los hilos de los foros quedan a menudo sin respuesta, pareciendo la pregunta del alumno como ese mensaje lanzado al mar en una botella que espera recibir algún día réplica.

Yo he tenido personalmente como alumna esta sensación de aislamiento en un mundo virtual perfecto, con todo a la mano, pero sin nadie a mi alrededor. Inevitablemente me ha venido a la memoria la escena de aquella película en la que Eduardo Noriega se encontraba solo en una desértica Gran Vía madrileña. Y he podido compartir con él la sensación de sentirme cada vez más pequeña y perdida en un Campus que se levanta imponente ante mí. En esos momentos, me he parado y he concentrado toda mi atención esperando oír la voz de mi teletutor diciéndome “Abre los ojos. Estoy aquí.”

María Ángeles Zurita Báez

Psicóloga de recursos humanos y especialista en Teleformación

 

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One Response to “Cuando tecnología quiere decir e-Learning”

  1. [...] rol que desarrolla el Teletutor en la modalidad E-learning difiere significativamente del papel desempeñado por el docente en la tradicional modalidad [...]

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